¿En qué consiste la congelación de esperma?

El proceso de congelación del esperma es una técnica sencilla que consta de 3 fases:

1ª Fase: Obtención de la muestra

Para que la muestra guarde las máximas garantías de calidad y sea adecuada para una posterior fecundación es necesario que el paciente:

  • Guarde de dos a tres días de abstinencia sexual. No más de cinco días.
  • Recoja la muestra en el frasco estéril que el personal de la clínica le proporcionará. Se recomienda el lavado de manos y orinar previo a la toma de muestra, a continuación, cerciórese de tomar la muestra de esperma completa (que no caiga nada fuera del frasco).
  • Entregue la muestra en la clínica de fertilidad lo antes posible, manteniéndola pegada al cuerpo y tapada de la luz.

2ª Fase: Análisis de la muestra

El especialista de nuestro laboratorio de Andrología analizará la muestra para determinar la calidad espermática y así decidir si se procederán a congelar los espermatozoides.

3ª Fase: Congelación de la muestra

Los espermatozoides serán recubiertos por un crioprotector, este proceso permitirá que sobrevivan a la congelación y descongelación respectivamente. La criopreservación se realiza en nitrógeno líquido a 196°C bajo cero y se almacena perfectamente identificada hasta que sea necesario utilizarla en una fecundación in vitro.

¿Cuánto duran las muestras de semen congeladas?

En principio la muestra se puede conservar en nitrógeno líquido por tiempo indefinido y continuar siendo apta para la fecundación. Dado que existe un control exhaustivo de la temperatura y del nivel del nitrógeno liquido durante los 365 días del año, no habrá perdida de calidad de dichas muestras.

Se han llegado a obtener embarazos con muestras que llevaban hasta 15 años congeladas.

¿Cuándo está indicada la congelación de esperma?

La congelación de esperma está indicada en los siguientes casos:

  • En tratamientos de fecundación in vitro (aunque se vaya a emplear una muestra en fresco, disponer de una muestra congelada evita algunos imprevistos y crea una mayor tranquilidad en la pareja).
  • Cuando la fertilidad masculina esté en peligro, como en tratamientos quirúrgicos, quimio o radioterápicos, que puedan ocasionar un deterioro de la producción espermatica en el paciente.
  • Cuando los recuentos espermáticos son tan extremadamente bajos que hagan aconsejable la acumulación de espermatozoides procedentes de diversos eyaculados.
  • Para preservar la fertilidad, por si hubiese alteraciones en la producción espermática en el futuro, o bien en pacientes que se van a realizar una vasectomia.
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